Por Alma Caballero
De momento retorna a mi vida,
la pasión que he venido evitando,
aunque sea tan sólo una cara,
de las fases que envuelven la historia.
La piel que recubre tu cuerpo,
se disuelve de pronto en mis manos;
se fusiona el calor de mi cuerpo,
con la mente que sigo explorando.
En difusa obsesión te persigo,
sin lograr ni siquiera acercarme;
procurando en secreto dejar las barreras,
que me ayudan a no retenerte de más.
Con cuidado te sigo sintiendo,
y el sentido de estarte tocando,
me devuelve de pronto el deseo escondido,
de aquello que ya había olvidado.
Y las letras que pinto en tu espalda,
me parecen las más acertadas;
aunque son las que huyen furiosas,
cuando trato de atarlas en vano.
Movimientos que llenan mi espacio,
sonidos que moldean mi figura;
sensación suspendida en el aire,
por minutos me siento abstraída.
Pero no es sólo el sol en tus ojos,
ni las pecas que pintan tu espalda,
ni el placer exquisito en tus manos,
ni el calor infinito en tus labios.
Tampoco es el momento ni la noche,
no es amor, ni melancolía,
no es soledad, no es alegría,
ni la certeza de tu lejanía.
Quizá sea todo lo etéreo,
el deseo de saberte improbable,
lo que me hace callar de momento,
y tan sólo enfocarme en tu cuerpo.
Sin embargo aunque yo no lo quiera,
de momento retorna a mi vida,
la pasión que he venido evitando,
aunque sea tan sólo una cara,
de las fases que envuelven mi fantasía.
jueves, 9 de octubre de 2008
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Esta muy padre y con frases muy profundas tu poema, muchas felicidades =)
ResponderEliminarCarlos Cerda