Por Alma Caballero
Trato de comprenderte y comprenderme,
intento acusarte y olvidarte;
quiero renunciar a tus caricias fascinantes,
trato de no amarte y no desearte.
Mis débiles palabras se suicidan,
tras intentos fallidos por adioses;
tus brutales desplantes me asesinan,
tras silencios ambiguos de dolores.
Trato de pensar en un porqué,
divago en el umbral de tus recuerdos;
palabras que no fueron para mí,
distantes me hieren en silencio.
Las lágrimas que anuncian tu partida,
diáfanas mueren en mis manos;
y el miedo que me da tu corazón,
me obliga a no luchar ya por tus pasos.
Siempre preferí no convocarte,
en vano traté de mantener tu lejanía,
mas tenías que arruinar mis argumentos,
tenías que acabar mi fantasía.
La imagen ilusoria de tu vida,
la sombra de tu cuerpo y de tu mente,
la vida que cubrías con tus razones,
de pronto me devuelven la salida.
Prefiero no tenerte entre mis brazos,
elijo renunciar a tu osadía,
a tu alma desafiante y atrevida,
elijo preparar mi desencanto.
Bien sabes la razón de mi partida,
tú mismo me la diste de antemano;
palabras que no fueron para mí,
silentes anunciaron... mi absurda despedida…
jueves, 23 de octubre de 2008
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