jueves, 14 de agosto de 2008

Eres dos

Por Alma Caballero

Me acostumbré a disasociarte,
eres dos; mitad tú, mitad el otro,
me acostumbré a perderte y a ganarte,
a tus transformaciones.

Yo misma te desdoblo y te separo
al principio por un miedo obvio a lo prohibido,
después para justificarte,
y ahora, para no perderte.

Dos entes separados te debaten,
te arrebatan, te deambulan,
te forman, te delatan,
me pierden, me matan.

Quisiera no pensar, no saber,
ni siquiera llegar a imaginar
que la dualidad parte de mi alma,
de mi comportamiento… de mi corazón.

Tan lleno y tan vacío,
tan confundido, disasociado,
negado a aceptar tanto dilema,
corazón desesperado.

Y me trato de desvanecer y no lo logro,
te pienso separadamente y también doble,
delirio de ser yo la dividida,
incapaz de comprender tu todo, tu agonía.

Tus secretos, tu alegría,
tus efímeras llamadas y tu alcohol,
tus días plenos y tu melancolía,
tus intensas letras y tu poesía.

¿A quién tengo frente a mí ahora?
muéstrame tus dos caras,
pues quería hablar bien y mal, de ti y del otro,
quería que lo supieras todo.

Pero en tus ojos todo se diluye
y vuelves a recuperarte,
o vuelvo yo a mirarte sin mentiras,
cayendo en la razón de mi dolor.

noviembre 2007

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